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      Control de calidad en superficies decorativas: del origen a la expedición

      12 mayo, 2026

      En Lamidecor, la calidad no es una fase aislada, sino un proceso continuo que acompaña a cada superficie decorativa desde la recepción de las materias primas hasta la expedición del producto final. No comienza en la máquina ni termina en el embalaje: está presente en cada decisión técnica y en cada control intermedio.

      Nuestro objetivo es claro: ofrecer materiales estables, fiables y visualmente impecables para la industria del mueble, las puertas y los proyectos de interiorismo.

      La base de la calidad: selección y control de materias primas

      El control de calidad empieza en la recepción. Cada soporte, resina y papel decorativo se analiza con el máximo rigor, conscientes de que cualquier desviación inicial puede afectar al resultado final.

      En esta etapa verificamos:

      • La correspondencia entre el material recibido y su documentación técnica
      • La estabilidad del color y la colorimetría
      • La ausencia de daños derivados del transporte
      • Las condiciones de humedad y almacenamiento

      Este filtro inicial es decisivo: solo los materiales que cumplen todos los requisitos avanzan al proceso productivo.

      Producción: precisión y repetibilidad como estándar

      Durante la fabricación, la clave es la consistencia. En Lamidecor trabajamos para que un diseño fabricado hoy sea indistinguible del que se produce meses después.

      Controlamos de forma continua parámetros críticos como:

      • Temperaturas y presiones
      • Registros de impresión
      • Texturas y gramajes
      • Ajustes del proceso y acabado superficial

      Cada turno documenta sus controles y ajustes, lo que permite detectar desviaciones de forma temprana y garantizar la estabilidad del producto final.

      Validación final: experiencia que marca la diferencia

      Antes de la expedición, cada lote pasa por una inspección exhaustiva. Se evalúan aspectos clave como:

      • Uniformidad del color
      • Textura y relieve
      • Nivel de brillo y acabado superficial
      • Tolerancias dimensionales

      Este control final combina método y experiencia: el criterio del equipo de calidad confirma que el producto está listo para representar los estándares de Lamidecor.

      Embalaje: proteger el valor del producto

      Un producto técnicamente perfecto puede perder su valor sin un embalaje adecuado. Por eso consideramos esta etapa como una extensión del control de calidad.

      Aplicamos buenas prácticas como:

      • Protección frente a golpes, presión y fricción
      • Control de humedad durante el transporte
      • Etiquetado claro, completo y trazable
      • Embalaje específico según el tipo de superficie

      Trazabilidad: la memoria del proceso

      Cada lote tiene su propia historia. En Lamidecor registramos:

      • Materias primas utilizadas
      • Parámetros de producción
      • Ajustes realizados
      • Controles e inspecciones

      Esta trazabilidad integral nos permite responder con rapidez ante cualquier incidencia y garantiza transparencia en auditorías, certificaciones y procesos de mejora continua.

      Detección temprana de desviaciones

      En superficies decorativas, los defectos más habituales suelen estar relacionados con:

      • Variaciones de color
      • Problemas de adherencia
      • Diferencias de brillo
      • Tensiones internas del material
      • Pequeños fallos de corte o bobinado

      Identificarlos a tiempo reduce costes, evita reprocesos y asegura que el cliente reciba exactamente el acabado esperado.